DIDASKALOS

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sábado, 26 de noviembre de 2016

Tefteri

Vinicio Capossela es un cantautor italiano que en el año 2012 viajó a Grecia tras las huellas del rebético, una música que había descubierto en Salónica quince años atrás. Frutos de ese viaje son un disco, Rebetiko gymnastas, una película documental, Indebito, y el librito que hoy comentamos, publicado en español por la editorial Minúscula


Tefteri (τεφτέρι) es la palabra griega que designa la libreta donde se anotan las cuentas. Vinicio Capossela viaja a Grecia con su libreta bajo el brazo. Registra conversaciones y experiencias en busca de las raíces de la música popular griega. Y lo hace en pleno estallido de la crisis económica, cuando el país tiene que afrontar sus propias cuentas pendientes. Queriendo hablarnos de su música, Capossela nos habla también de su crisis. Al fin y al cabo el rebético es una música que surgió de otro momento crítico de la historia de Grecia, del exilio forzoso de la población griega de Asia Menor, tras la catástrofe de Esmirna en los años 20. Es la música que expresa, con ritmos traídos de Oriente, un modo de vida al borde de la marginalidad, con un fuerte componente subversivo, a pesar de que sus letras no hablan nunca de política. Como dice el autor el rebético es un lamento que se canta en coro, pero se baila solo. Pertenece a todos, pero le habla a cada cual.

Trailer del documental Indebito

El peregrinaje de Capossela al encuentro de la esencia del rebético pasa por locales de Atenas y Salónica, donde tocan viejos músicos que vivieron su época dorada y acompañaron a legendarios intérpretes como Tsitsanis. Las veladas se prolongan hasta el amanecer, mientras canciones, copas y conversaciones desfilan por la libreta de Capossela. Hay un capítulo dedicado a Karaguiozis, el protagonista del teatro de sombras griego, que comparte con el rebético su origen oriental y su vocación de crítica social. El autor nos lleva de la mano por las calles de Salónica hasta el Museo de la Cultura Judía, compartimos con él las tradiciones de la Semana Santa y la Pascua griegas y asistimos al ambiente previo a las elecciones de 2012. Sus pasos se dirigen finalmente hasta las luminosas montañas de Creta para visitar a Psarandonis, el intérprete que renueva con su lira y su personal voz la música tradicional de la isla. El libro es, en suma, un homenaje sincero a todo un país y el reconocimento de la deuda pendiente contraída con su cultura y, especialmente, con su música.


Terminamos con el vídeo de una de las canciones del disco de Capossela y unos enlaces relacionados.


Reseña de Tefteri en Grecia en los libros
Reseña de Indebito en LA PASIÓN GRIEGA
Reseña de Rebetiko Gymnastas en LA PASIÓN GRIEGA
Reseña del cómic Rebétiko en ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Actividades en educaplay para LLPSI


Después de varios años trabajando con el método Orberg en Bachillerato, este curso he empezado a utilizarlo también en 4º de ESO. Si no lo he hecho antes es porque en 1º de Bachillerato me suelo encontrar con algunos alumnos que no han cursado latín en 4º y otros que proceden de un centro concertado, donde siguen un método de gramática-traducción. Para que el nivel fuera lo más homogéneo posible en los dos cursos de Bachillerato prefería recurrir en 4º de ESO al Curso de Latín de Cambridge y empezar Bachillerato con el primer capítulo de Lingua Latina per se illustrata. Sin embargo este año, animado por la experiencia de otros compañeros, los consejos de los amigos de culturaclasica.com y, sobre todo, por los buenos resultados obtenidos con Lingua Latina, he decidido emplearlo desde 4º de ESO.
Lo bueno del curso de 4º de ESO es la libertad que ofrece al profesor y a los alumnos para organizar ritmos, actividades y estrategias de aprendizaje bastante flexibles. La urgencia por completar un temario y las pruebas de acceso a la Universidad quedan bastante lejos. Por otro lado, la reválida de 4º parece que no va a tener finalmente efectos académicos. Hay tiempo para trabajar mejor la producción oral y escrita, y utilizar herramientas complementarias al libro de texto. En esta línea están las colecciones de actividades que estoy preparando en la plataforma educaplay para los primeros capítulos de LLPSI. Al igual que hacía con el Curso de Latín de Cambridge, después de terminar cada capítulo, dedicamos una sesión en el aula de informática para la realización de estas actividades. Los resultados de cada alumno quedan registrados en la plataforma y se pueden utilizar como una nota más. De momento he preparado actividades para los cuatro primeros capítulos.


Otra herramienta muy interesante y dinámica es Kahoot!, de la que ya hemos hablado en ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ. Es una buena forma de hacer un repaso final de los contenidos de cada capítulo, mientras los alumnos pasan un rato divertido compitiendo por obtener la mejor puntuación. Estos son los cuestionarios que he preparado para los dos primeros capítulos:

sábado, 5 de noviembre de 2016

Petavonium, un campamento romano en la provincia de Zamora

Estamos en el año 29 antes de Jesucristo. Toda Hispania está ocupada por los romanos... ¿Toda? ¡No! Una región poblada por irreductibles astures resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de alrededor.
 

Los lectores de ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ habrán reconocido sin duda la imagen y el texto, ligeramente modificado, de la página inicial de los comics de Astérix. En la conquista romana de Hispania los astures desempeñaron un papel equivalente al de la irreductible aldea del simpático guerrero galo. Fueron los últimos en someterse a la autoridad romana y el propio emperador Augusto tuvo que movilizar un buen número de legiones para completar su dominio sobre la Península Ibérica durante las guerras cántabras (29-19 a. C.). Una de esas legiones, la Legio X Gemina, tuvo su campamento en Petavonium, nombre que recuerda a una de las guarniciones romanas que rodeaban la aldea de Astérix.

Vista aérea de los restos de Petavonium
Después de las guerras cántabras la legión permaneció en la zona para proteger las explotaciones mineras del noroeste peninsular, pero en el año 63 fue trasladada para reforzar la frontera del Danubio. El campamento permaneció desocupado durante unos años hasta que a finales de siglo una unidad auxiliar de caballería, el Ala II Flavia, eligió el mismo emplazamiento para construir un nuevo acuartelamiento de dimensiones más reducidas. A esta época pertenecen los restos arqueológicos que se pueden visitar actualmente, entre las localidades de Santibáñez de Vidriales y Rosinos de Vidriales. Se han sacado a la luz el foso que delimitaba el recinto del campamento y los cimientos de algunas dependencias que ocupaban los soldados.

Restos de una calle y construcciones del interior del campamento
Vista del perímetro exterior y el foso del campamento

Se han reconstruido además en madera un tramo del muro exterior, las cuatro torres de las esquinas y una de las puertas que se abrían al decumano. Desde lo alto de estas construcciones se puede obtener una idea de las dimensiones del campamento.



En torno a estos campamentos romanos se desarrolló la ciudad de Petavonium, cuyo centro se hallaría en el lugar que ocupa hoy en día la ermita de Nuestra Señora del Campo, construida probablemente sobre los cimientos del antiguo templo de Hércules.


En Santibáñez de Vidriales se ha instalado un interesante museo con algunas piezas originales y un centro de interpretación de los campamentos de Petavonium, donde se pueden encontrar didácticos paneles explicativos y la reconstrucción de una calle y un barracón del campamento. Se han dispuesto también reproducciones del armamento de los soldados (espadas, puñales, corazas, cascos, escudos y jabalinas) que los visitantes pueden manipular para hacerse una idea de su peso y dimensiones.




Hoy en día el valle de Vidriales ha perdido la importancia que tuvo en época romana, al quedar apartado de las principales vías de comunicación, pero Petavonium es un yacimiento singular que merece una visita por haber conservado un buen ejemplo de la arquitectura militar romana y por haber sabido ponerlo en valor, mediante reconstrucciones y un acertado enfoque didáctico. Cerramos esta entrada con el vídeo sobre Petavonium que se puede ver en el centro de interpretación.

martes, 25 de octubre de 2016

Un perfume es para sienmpre

A los profesores de clásicas nos gusta encontrar productos, comercios o empresas que tomen su nombre de algún elemento de la Antigüedad grecolatina. Tomelloso, a pesar de hallarse en una comarca en la que lo más habitual es recurrir a términos quijotescos, ofrece varios ejemplos de establecimientos con nombres inspirados en referentes clásicos. En entradas anteriores de ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ hemos hablado ya de ellos (aquí, aquí y aquí). Algunos han desaparecido, la mayoría se mantienen y otros nuevos han abierto sus puertas. Hoy ampliamos la lista con dos bares, un restaurante y una perfumería.
En una localidad que destaca por el volumen y, cada vez más, por la calidad de su producción de vino no es de extrañar que haya dos bares cuyos nombres provienen respectivamente de la palabra griega para designar esta bebida (οἶνος), y del nombre que dieron los romanos al campo donde se cultivan las vides (vinea).




En la misma línea un restaurante especializado en la elaboración de arroz ha escogido como nombre el término griego y latino del producto estrella de su carta.


Pero lo más llamativo ha sido toparse hace unos meses, en uno de los cruces más concurridos de las calles comerciales de Tomelloso, con el flamante cartel luminoso de una nueva perfumería. En él se puede leer una expresión latina que significa y para la eternidad, eso sí con una lamentable e incomprensible errata.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Otro Byron en Grecia

El nombre de Byron quedó indisolublemente ligado a Grecia después de que el poeta romántico inglés participara en la lucha griega por la independencia y encontrase la muerte en Mesolongui en 1824. Cien años después, en agosto de 1925, un compatriota suyo con el mismo apellido atravesó Europa en automóvil, se embarcó en Brindisi con destino a Patras y pasó unas semanas en Atenas. En los años siguientes regresaría a Grecia en dos ocasiones y visitaría los monasterios del Monte Atos. Robert Byron (1905-1941) fue uno de los grandes viajeros de la época de entreguerras. Además de Grecia y Turquía visitó la Rusia soviética, el Tíbet, Afganistán, la India y las estepas de Asia Central. Sus escritos estimularían el espíritu viajero de autores como Patrick Leigh Fermor o Bruce Chatwin. Pero su carrera de escritor quedó truncada en el Atlántico Norte el 24 de febrero de 1941 por un submarino alemán que torpedeó el buque en el que viajaba. Faltaban dos días para que cumpliera los 36 años, la edad que tenía lord Byron cuando falleció en Mesolongui.


Fruto de los viajes de Robert Byron a Grecia fueron dos libros que ha publicado en español la editorial Confluencias. El primero, que lleva por título Europa en el parabrisas (Europe in the looking-glass), es la crónica del viaje que realizó Byron con 20 años desde Londres hasta Atenas en compañía de dos jóvenes amigos. El cuarto protagonista del libro es el automóvil que les sirvió de medio de transporte y al que bautizaron como Diana.


En la primera parte Byron y sus amigos, después de desembarcar en Hamburgo, recorren Alemania, cruzan los Alpes por Austria y atraviesan Italia de Norte a Sur hasta llegar a Brindisi. Apenas se detienen en los lugares por los que pasan. Tan sólo lo necesario para realizar trámites bancarios o gestionar permisos para el vehículo. A veces son las averías de Diana las que les obligan a demorarse unos días. Los jóvenes viajeros aprovechan cada ocasión para disfrutar de la vida nocturna, asistir a la ópera o incluso a la final de la Copa de Italia de fútbol. El tono frívolo y desenfadado preside el libro, aunque Byron incluye agudas observaciones sobre las costumbres de los lugares que visita y las personas con las que se encuentra. No en vano el objetivo final del autor es proporcionar en cierta, aunque desequilibrada medida, una imagen del continente del cual Inglaterra forma parte para contribuir de alguna forma a un nuevo sentido de "Conciencia Europea" que se esté formando. Resulta llamativo leer estas frases de Byron apenas unos meses después del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

Nuremberg. Dibujo a lápiz de Robert Byron

Automóvil Sunbeam de 1925, como el que usó probablemente Byron en su viaje

La segunda parte del libro se centra exclusivamente en Grecia, objetivo último del viaje. Después de un accidentado desembarco de Diana en Patras, un trayecto en tren hasta Corinto y un último tramo por carretera, nuestros viajeros llegan finalmente a Atenas. Allí se alojan en el hotel Grande Bretagne y entran en contacto con otros compatriotas destinados en la Legación Británica que les introducen en la vida social de Atenas. Los días transcurren plácidamente entre fiestas, paseos, visitas turísticas y baños en el mar. A lo largo de las páginas que describen estas intensas semanas pasadas en Grecia el autor transmite la impresión de haber disfrutado cada momento y haber sido realmente feliz. También hay espacio para las preocupaciones sociales y políticas. Byron se interesa por la situación de los refugiados procedentes de Asia Menor, que se hacinan en barrios de Atenas y El Pireo después del desastre de Esmirna. Se entrevista además con un representante de los griegos del Dodecaneso, que denuncia la situación de las islas bajo la soberanía de la Italia fascista.


El tono del segundo libro de Byron sobre Grecia es algo diferente. Su título en la edición española es Grecia, viaje al Monte Atos (The Station. Athos: Treasures and Men). Una de las cosas que más llamó la atención de Byron en su primer viaje a Grecia fueron los restos de su pasado bizantino, que aprecia incluso por encima del legado de la Antigüedad Clásica. Para conocerlos y estudiarlos mejor regresó a Atenas al año siguiente y recorrió varios lugares de Grecia y Turquía, entre ellos el Monte Atos. Después de pasar otro año en Inglaterra decidió volver a la Montaña Santa para fotografiar, con la ayuda de dos compañeros, los frescos de las iglesias de los monasterios y convivir de nuevo con los monjes que allí habitan.
Mientras la cultura clásica sigue inspirando a medio mundo a través de libros y monumentos, yo he elegido ocuparme de una comunidad viva y vinculada con el pasado, que se ha conservado hasta ahora gracias a un increíble conjunto de circunstancias. Hacia allá me dirijo, por tierra y mar, en lugar de hacerlo a través de las páginas de un libro o de las salas de un museo. Del Imperio bizantino, cuya vida ha dejado su impronta en el Levante y cuya moneda circulaba desde Londres hasta Pekín, el sagrado Monte Atos, solitario e impenetrable, conserva tanto la forma como el espíritu.
Monasterio de Dioniso (fotografía de Robert Byron)

Monasterio de Gregorio (fotografía de Robert Byron)

Es la forma más que el espíritu lo que exalta el ánimo de Byron en su recorrido por el Monte Atos. Se siente fascinado por la arquitectura de los monasterios y la originalidad de la pintura bizantina, que ensalza como fuente de la pintura occidental desde el Renacimiento, especialmente a través de la figura de El Greco. El imponente paisaje de la península del Atos, con sus agrestes bahías, barrancos, altas cumbres y espesos bosques, inspira líricas descripciones de nuestro autor. Pero su espíritu mundano y juvenil se adapta peor a la austeridad y las incomodidades de la vida monástica. Las comidas, las chinches, la falta de higiene de los monjes y su desesperante indolencia a la hora de facilitar la tarea de Byron y sus compañeros son el blanco predilecto de sus críticas. La imagen que nos muestra de los monjes dista mucho del idealizado asceta liberado de las pasiones y entregado a la vida contemplativa. Pero precisamente por ello su relato resulta más creíble y nos ofrece una rica galería de de personajes que por diversos motivos han acabado en la Montaña Santa.

Monje del Monte Atos fotografiado por Robert Byron

Monasterio de Simonopetra (fotografía de Robert Byron)

Vista desde el monasterio de Gregorio (fotografía de Robert Byron)

Cuando finalmente Byron se embarque de regreso a la civilización no podrá evitar una mirada nostálgica hacia ese mundo casi irreal que deja atrás.
La calma se apodera de todo y navegamos al socaire de Thasos. La proa apunta a los cerros de color púrpura brumoso, mientras el sol poniente deja una estela de oro en los mullidos pechos de las nubes. Se ve Cavalla, una mancha blanca. Casas, iglesias, minaretes, tranvías, hoteles. Es como un lamento del viento por los avatares de la vida. La embarcación toma rumbo sur, donde la oscuridad se desprende del agua. Allá, tras aquel banco de nubes en lo alto, se adivina una forma, un triángulo en el cielo. Es la Montaña Sagrada de Athos, lugar de fe donde el tiempo se ha parado.
Vista desde la cumbre del Monte Atos



viernes, 8 de julio de 2016

¿Quién es Glafcos Zrasakis?


Sobre Zrasakis nos dice la Encyclopédie Universalis que es «el seudónimo literario de Lázaro Lazaridis, un escritor griego que pasó gran parte de su vida lejos de su patria a causa de una epidemia de cólera y de la sentencia de un tribunal militar, que le condenó en rebeldía según la ley 509/1947, por contrabando de antigüedades ("extracción de una parte del conjunto del territorio nacional"). Publicó pocas obras en vida. La mayor parte de ellas permanecieron inéditas y en cierto momento se las confió a la biblioteca de una importante universidad estadounidense, donde tenía la intención de trasladarse como escritor residente -writer in residence- y trabajar sobre ellas con calma. Pero este hermoso sueño no se cumplió nunca, porque antes, por una inconcebible complicación del azar, se lo comieron los caníbales de Nueva Guinea -que después se hicieron vegetarianos-, más o menos en la misma época en que devoraron al hijo de Rockefeller. La entrega de los manuscritos a la universidad en cuestión se realizó con una condición: que no se abrieran, en caso de accidente, hasta veinticinco años después de su muerte, es decir hasta el año 2003».
Esta breve nota biográfica incluida en la introducción contiene el embrión de Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis (Γλαύκος Θρασάκης), novela del autor griego Vasilis Vasilicós, publicada en español por la editorial asturiana Hoja de Lata en una cuidada traducción de Ángel Pérez González.


Nos encontramos ante una obra de difícil clasificación. Tiene la forma de una biografía novelada, pero al tratarse de un personaje ficticio podríamos hablar más bien de una novela biografiada. El personaje de Glafcos Zrasakis comparte protagonismo con el narrador de la historia, un anónimo investigador que llega a obsesionarse tanto con el objeto de su investigación que duda de su propia identidad y termina por sospechar que el propio Zrasakis no es más que un producto de su imaginación. La trama de la novela es doble, ya que la peripecia vital de Zrasakis, involucrado a su pesar en un turbio asunto de espionaje, se va desvelando en paralelo a las pesquisas del narrador de la historia. Para complicar más este juego de espejos que es la novela, hay que entender la figura de Zrasakis como alter ego del autor, Vasilis Vasilikós, que también sufrió el exilio por sus ideas políticas en la época de la dictadura de los coroneles.

Vasilis Vasilikós
 En la nota a la edición española Vasilikós se confiesa ferviente admirador de Cervantes y efectivamente se pueden encontrar en su novela ecos de la técnica narrativa del autor del Quijote. Así, la inclusión de algunos relatos del propio Zrasakis en el curso de la historia nos remite a las abundantes digresiones narrativas de la primera parte del Quijote. Por otro lado, Vasilikós retoma el juego cervantino del autor fingido: Glafcos Zrasakis sería una especie de Cide Hamete Benengeli, que acaba por robar el protagonismo a su propia obra y a sus personajes, que sólo son citados y comentados de manera parcial por el narrador como testimonio indirecto de la personalidad de Zrasakis.
 
Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis no es una novela unitaria, sino lo que Vasilikós califica como un work in progress. A partir de 1974 se publicaron tres novelas sobre el mismo personaje, que posteriormente fueron refundidas en un sólo volumen. En sucesivas reediciones y versiones en distintas lenguas Vasilikós ha ido retocando y reelaborando el material hasta llegar a esta edición española de 2014, que el autor considera la versión definitiva.

Hay que reconocer que la unidad de la novela se resiente como consecuencia de este dilatado período de composición, pero por otro lado le añade riqueza de matices y giros inesperados a la trama. Nos encontramos en definitiva ante un curioso juego narrativo que combina una historia de espías un tanto disparatada, ambientada en plena guerra fría, con una reflexión sobre el exilio y la actividad literaria.

Portada de la segunda edició griega

 

miércoles, 15 de junio de 2016

Ítaca de Cavafis en cómic

A través de la página de facebook de Panorama Griego y del blog pijamasurf.com me he encontrado con esta adaptación al cómic del célebre poema Ítaca de Constantino Cavafis. Su autor es Gavin Aung Thang, un dibujante afincado en Australia que publicó la historia hace dos años en su página Zen Pencils, donde traslada al lenguaje del cómic citas y poemas inspiradores como el de Cavafis. Al poco tiempo apareció una versión española en elguindilla.com, de donde he tomado las imágenes.


Otra visión del poema de Cavafis es la que nos ofrece esta versión orquestal del compositor Alexandros Karozas, interpretada por George Dalaras.



ΙΘΑΚΗ 

Σα βγεις στον πηγαιμό για την Ιθάκη,
να εύχεσαι νάναι μακρύς ο δρόμος,
γεμάτος περιπέτειες, γεμάτος γνώσεις.
Τους Λαιστρυγόνας και τους Κύκλωπας,
τον θυμωμένο Ποσειδώνα μη φοβάσαι,
τέτοια στον δρόμο σου ποτέ σου δεν θα βρεις,
αν μέν’ η σκέψις σου υψηλή, αν εκλεκτή
συγκίνησις το πνεύμα και το σώμα σου αγγίζει.
Τους Λαιστρυγόνας και τους Κύκλωπας,
τον άγριο Ποσειδώνα δεν θα συναντήσεις,
αν δεν τους κουβανείς μες στην ψυχή σου,
αν η ψυχή σου δεν τους στήνει εμπρός σου.

Να εύχεσαι νάναι μακρύς ο δρόμος.
Πολλά τα καλοκαιρινά πρωιά να είναι
που με τι ευχαρίστησι, με τι χαρά
θα μπαίνεις σε λιμένας πρωτοειδωμένους·
να σταματήσεις σ’ εμπορεία Φοινικικά,
και τες καλές πραγμάτειες ν’ αποκτήσεις,
σεντέφια και κοράλλια, κεχριμπάρια κ’ έβενους,
και ηδονικά μυρωδικά κάθε λογής,
όσο μπορείς πιο άφθονα ηδονικά μυρωδικά·
σε πόλεις Aιγυπτιακές πολλές να πας,
να μάθεις και να μάθεις απ’ τους σπουδασμένους.

Πάντα στον νου σου νάχεις την Ιθάκη.
Το φθάσιμον εκεί είν’ ο προορισμός σου.
Aλλά μη βιάζεις το ταξείδι διόλου.
Καλλίτερα χρόνια πολλά να διαρκέσει·
και γέρος πια ν’ αράξεις στο νησί,
πλούσιος με όσα κέρδισες στον δρόμο,
μη προσδοκώντας πλούτη να σε δώσει η Ιθάκη.

Η Ιθάκη σ’ έδωσε τ’ ωραίο ταξείδι.
Χωρίς αυτήν δεν θάβγαινες στον δρόμο.
Άλλα δεν έχει να σε δώσει πια.

Κι αν πτωχική την βρεις, η Ιθάκη δεν σε γέλασε.
Έτσι σοφός που έγινες, με τόση πείρα,
ήδη θα το κατάλαβες η Ιθάκες τι σημαίνουν.